10 enero 2006

En nombre del Rey


Mucho se ha oído estos últimos días, y parece ser la mayor de las preocupaciones, sobre si la opinión expresada por el general Mena es compartido por sus subordinados.

Sin embargo, nadie se pregunta si las palabras del general son suscritas por su superior. De hecho, fue en nombre de él en el que habló.

Según reza la invitación cursada,

"El general jefe de la Fuerza Terrestre se dirige a usted por haber sido designado por Su Majestad el Rey (q.D.g.) para representarle en la recepción oficial con motivo de la Pascua Militar..."
y firma José Mena Aguado. El discurso se hizo en el Salón del Trono y junto al sillón que ocupa el Rey en las recepciones.

Es decir, el general Mena no hablaba por sí, sino en nombre del Rey.

¿Es creíble, como dice Bono, que el general redactara "motu propio" y sin contar con la Zarzuela el discurso de la discordia?. ¿La Casa del Rey dictó instrucciones al general sobre lo que era o no conveniente decir en el acto y Mena desoyó las recomendaciones?.

Si así fuera, nos encontramos ante un grave acto de indisciplina, si no ante un crimen de lesa Majestad que no se resuelve con un simple arresto, por mucho que éste empañe un historial intachable al servicio de España.

En caso contrario, y como dicta el sentido común, es de esperar que el general Mena sometiera el contenido de su discurso al beneplácito de su Capitán General, puesto que era en su nombre en el que se dirigía a los invitados, y que éste diera su aprobación, o bien el discurso fue directamente inspirado por ordenes superiores.

Esta segunda hipótesis nos sugiere la idea de que el general aceptó el papel de chivo expiatorio en una maniobra del monarca para decir, sin decirlo, lo que pretendía. Como en una sórdida partida de ajedrez donde se van sacrificando piezas para salvar el jaque al Rey.

Jiménez Losantos escribió, sobre la situación actual de España, no hace mucho:
Este Golpe de Estado cuenta también, como el de entonces, con el respaldo del Rey, al que los socialistas echaron luego la culpa de la implantación de un régimen dictatorial del que ellos mismos se apresuraron a formar parte.
Como en 1976 y 1981, Su Majestad juega a dos barajas y siempre a caballo ganador.

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home