01 febrero 2006

Limpieza de sangre

Como si del siglo XVI se tratara, los socialistas catalanes exigen probanzas de limpieza de sangre para sus candidatos. Eso al menos es lo que se desprende de las declaraciones de Jordi Sevilla cuando habla de su conmilitón el bachiller Montilla: "Montilla es conjonudo para mil cosas... pero todavía es pronto para que el presidente de la Generalitat sea un charnego".

Si ya es grave que Sevilla utilice el despectivo término de charnego para denominar al que es su compañero en el Gobierno de España, más grave aún es que considere lógico que su condición de nacido fuera de Cataluña le inhabilite para ser presidente de la generalidad.

La frase de Sevilla ilustra bien a las claras el ambiente de totalitarismo que se vive hoy en Cataluña (y que es extensible a las llamadas nacionalidades históricas), donde la exclusión de los charnegos se materializa en todos los ámbitos de la sociedad, desde la escuela a la Universidad, desde los hospitales a la función pública. Y no desde ahora, sino desde la creación de ese engendro que se dió en llamar España de las autonomías y que, tras el actual Nación de naciones, se encamina a pasos agigantados (con la complicidad de cuantos gobiernos han pasado por la Moncloa, por omisión los anteriores y por acción culpable el actual) a lo que alguien bautizó con acierto y originalidad como Ex-paña.

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