24 febrero 2006

Me gustaría haberlo escrito yo...

... pero lo ha hecho, mucho mejor de lo que yo lo haría, alguien que firma como Socialista en la web plusdemocracia, un autodenominado Think Thank Socialista al que ya hice referencia en un comentario anterior. Y es que la verdad no tiene etiquetas. Sólo hay que tener vergüenza y llamar a las cosas por su nombre.
"Un país, una nación, es algo más que sus dirigentes, que sus instituciones. ZP decía ayer que en el tema de la OPA alemana sobre ENDESA habría que estar al interés de España. ¿Y lo dice él? ¿El, que hasta ahora no ha sido capaz ni de dejar claro que España es una nación y que con eso no se juega? De esta indefinición vienen todos nuestros males de ahora.

Porque el país está a la deriva. Porque da igual el resultado del Estatuto: el caso es que Cataluña, como el País Vasco, ya pueden sentirse plenamente algo ajeno a España, aunque sus instituciones formen parte del entramado constitucional de ésta última. Un país convaleciente, que es el hazmerreír de las cancillerías europeas y al que sus vecinos se atreven a chulear. El mayor síntoma de la debilidad de España es la actitud de Marruecos. El comportamiento marroquí ha sido siempre un termómetro excelente para medir la salud nacional. Cuando Franco agonizaba, sabiendo que el país estaba atado de pies y manos, invadieron el Sahara, y obligaron a España a tragar con una de las mayores indignidades de su historia. Ahora, viendo el grado de patetismo al que llega el gobierno ZP chulean las fronteras con Ceuta. ¿Es casual que el drama y la crisis del asalto a las vallas estallara precisamente justo cuando estalló el problema del Estatuto?.

El país está a la deriva porque se le ha privado de su identidad. Porque en las escuelas no se estudia historia de España. Porque el sentimiento de pertenencia común se persigue, se ridiculiza, se obvia: nada que moleste a Carod, a Mas, a Maragall. Porque los que se sienten españoles no pueden manifestarse tan libremente como los independentistas catalanes del pasado sábado: inmediatamente serían tachados de fachas. El país sin rumbo, sin referentes, sin asideros, en manos de un grupo de iluminados que han resultado frívolos hasta con el tema de la negociación con ETA.

Para ZP la política es un ejercicio de frivolidad y sonrisas: considera que el optimismo antropológico no deviene en estupidez estructural a base de que la firmeza en los principios se sustituya por la sonrisa displicente que a todo dice sí. Y en eso estamos hoy: en un país cuyos máximos dirigentes políticos no tienen más principio que contentar a todos los que sueñan con destruir ese país. ¿Cuánto se podrá aguantar así? ¿No se dan cuenta del malestar que agita a la calle, de la división que se nota en los bares? ZP cree que todo se puede solucionar aireándolo en la calle, creando problemones para luego dejarlos en problema: esa es su línea de actuación política. ¡Pobre país! ¡En manos de quién lo hemos puesto los socialistas!.

El país está a la deriva porque ZP no sabe más que decirle a las víctimas del terrorismo que a su abuelo también lo mataron. El país está a la deriva porque la repetida torpeza del presidente sólo sirve para reforzar a aquellos contra cuyos argumentos debería luchar. Fue torpe permitiendo que el Estatuto se aprobara en Cataluña: y ha acabado convirtiendo a Carod y sus hordas fascistoides en los héroes nacionales catalanes. Fue torpe aireando las negociaciones con ETA y haciéndonos creer a todos que los tenía cogidos por la entrepierna y que la paz estaba aquí: ya no podemos ni creernos que no esté dispuesto a negociar algo parecido a la co-soberanía vasca, porque siendo como es un bocazas lo que ha conseguido es hacer más fuertes a los terroristas.

Y así, torpeza tras torpeza, en todo. Para todo. Eso, un país nevado, frío. A la deriva. Sin identidad, sin referente en el que poder encontrarse, sin una imagen seria que ofrecer al resto de Europa. Y mientras, todos (todos: hasta los que ante las barbaridades que están saliendo de la Comisión Constitucional no recogen sus bártulos y levantan las trincheras de la memoria histórica del socialismo español) nuestros peces gordos o callados o escondidos debajo de los escaños para que nadie se los quite. Europa mira hacia España entre sorprendida y asustada. Algunos pueden hasta divertirse: nunca ningún gobierno había hecho el ridículo nacional e internacional de manera tan persistente como este que ahora (des)gobierna España. Que Dios, los hados o Campanilla nos asistan. "

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