14 marzo 2006

La invasión de los bárbaros

Como una ciudad sitiada a la espera del asalto final, Sevilla se prepara para la que pretende ser la mayor macrobotellona que conocieran los tiempos.

La cobertura mediática de la última convocatoria en el recinto universitario a la que asistieron entre tres y cinco mil jóvenes, según la fuente, desató una especie de fiebre en toda España en busca del récord, y los jóvenes sevillanos no están dispuestos a que se lo arrebaten. El próximo viernes está convocada la que pretende ser la madre de todas las botellonas. Hablamos de la tradicional fiesta de la primavera universitaria que ha degenerado en una orgía etílica que ha emplazado a los jóvenes sevillanos a reunirse en la Isla de la Cartuja con un fin primordial: emborracharse.

El año pasado, la Isla de la Cartuja fue testigo de una concentración de 70.000 jóvenes que provocaron el caos en la isla (porque de eso se trata, de una isla con limitados puntos de acceso) y generaron con sus botellones alrededor de 20 toneladas de basura, el doble de residuos que los servicios municipales de limpieza recogen por fin de semana en las zonas de movida. En la presente edición, la directora general del Parque Científico y Tecnológico Cartuja 93, aconseja a los más de 11.000 empleados que tienen allí sus puestos de trabajo que abandonen sus empresas con antelación para no verse atrapados en el recinto sin posibilidad de salir, pues la sana diversión de nuestros jóvenes no conoce de derechos ciudadanos, de obligaciones laborales o de costes empresariales. Se hace y punto. Porque nos da la gana.

Aunque el recinto del Parque Tecnológico está cerrado e imposibilita el acceso de los jóvenes al interior, parte del mismo se encuentra fuera del perímetro vallado y ya en la ocasión anterior sufrieron serios desperfectos. En esta ocasión, el que fuera edificio de gobierno en la Expo 92 está preparando sus defensas: una valla de dos metros de altura anclada al suelo mediante bases de hormigón y reforzada con garfios en cuya instalación Agesa deberá gastar 4.800 euros.

El Ayuntamiento, mientras tanto, deja las cosas venir y hasta el momento sólo dice que intentará circunscribir el caos a la Isla para evitar que los jóvenes salgan de la misma y acaben colapsando la ciudad por completo, y que las medidas serán decididas por el Centro de Coordinación Operativa (CECOP), que aglutina a los distintos servicios municipales con competencias, en su reunión habitual del miércoles. En otras palabras, se limitará a lo de siempre: mirar y no incomodar a la sana juventud en su esparcimiento, no sea que se pierda algún voto en el camino.

Y mañana será otro día.

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home