25 octubre 2006

Los suecos deciden...

...sobre la vida de mis compatriotas.

Los holandeses estipulan...

...el clima de libertad en el que vivirán los ciudadanos de las provincias vascongadas.

Los finlandeses tienen voz y voto...

...sobre la opresión con que el Estado español azota al pueblo vasco.

Si seguimos así, acabaremos pidiendo permiso a los daneses para procesar a Farruquito. Y si te digo que al comisario danés le apasiona el flamenco, ya puedes imaginarte la resolución...

Señores burócratas de Bruselas, con el andrógino Borrell a la cabeza, sepan que en mi pueblo a los que se meten donde no le llaman se les manda a hacer puñetas, directamente, y a los que venden la independencia y la soberanía de una nación por un plato de lentejas se les pone un nombre, rotundo y definidor: TRAIDORES.

ETA se fortalece y el gobierno papando moscas...


Cambiando de tercio e inasequible al desaliento, y para que no se le ocurra a nadie comprar el ABC, os adelanto lo más jugoso del artículo de Arturo Pérez-Reverte del domingo:
Pues miren, no. Quiero decir que no me da la gana. Quede claro que, llegado el caso, lo que quiero, o exijo, es que si quienes dan la bronca y buscan sacudirme perseveran en ello, lleguen los antidisturbios y los corran a hostias. ¿Capichi? Disuélvanse, una, dos, tres, carguen. Que no pasa nada, oigan. Que cualquier democracia, incluso el monipodio de constructores y políticos golfos que tenemos aquí, es compatible con eso. Y para tal menester están los de la porra, en todas partes salvo en este país de cagaditas de rata en el arroz. O tenemos guardias o no los tenemos. O semos o no semos. A ver por qué debo salir en los periódicos circundado de cuatro picos y medio, con cara de acojono, mientras me tiran botellazos, en vez de llevarse a tomar por saco a quienes arrojan las botellas. ¿No es más lógico? Si un día le toca a un rey o a un presidente de gobierno –que les tocará– ¿también van a protegerlo así?… Hemos invertido los términos de todo, y lo peor de vivir en pleno disparate es que ya vemos cualquier barbaridad como lo más natural del mundo. Y reniego de la madre que nos parió. No quiero que me lleven hasta el coche cubriéndome con escudos; que se metan los escudos donde les quepan. Lo que exijo es ir a donde me dé la gana, a mi aire, charlando con quien me apetezca y diciendo lo que estime oportuno. Y quiero que la autoridad competente lo garantice, ejerciendo legítima violencia institucional si hace falta, que para eso tiene el monopolio, en vez de ir siempre a remolque del qué dirán y los complejos, jugando a los triles con el voto de hoy y el Dios te ampare de mañana.

Caben alternativas, claro. Pero son siniestras. Es peligroso que tanta bazofia incontrolada confirme que en este país demagogo, cobarde, no es posible respaldar la seguridad de nadie, porque la calle es del primero que la toma, y los derechos y libertades de los demás acaban donde empieza el telediario. Con tales perspectivas puede ocurrir que, para el próximo acto en territorio hostil, el agredido se haga acompañar de unos amiguetes; que cada cual tiene los suyos. Y al primero que quiera sacudirles con la pancarta, en vez de decir socorro, pupa, el suprascrito y sus compadres le metan la pancarta por el ojete; y allí haya leña, en efecto, pero a gusto de todos. Me pregunto a quién protegerá entonces la Policía y a quién llamaremos fascista. Además, tales murgas se sabe cómo empiezan, pero no cómo acaban. O sí.

Aquí un profeta, aquí unos amigos.

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2 Comments:

Blogger Daniel said...

Muy bueno tu post. De los mejores que he leido ultimamente.
Un saludo.

7:34 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

La maldad de Rodríguez el Traidor no tiene límites.

Heil Zapa!

8:43 p. m.  

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