20 junio 2006

¿Tenéis matarratas a mano?

Lo decía por estas dos...

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Aún hay esperanza

Sigo con mi inveterado hábito de recomendaros los artículos de Pérez-Reverte, mi autor vivo de cabecera, y hoy os invito a leer el que se publicará el próximo domingo, una reflexión conmovedora y a la vez esperanzada sobre la educación en España, un tema que para mí es primordial en la construcción de cualquier sociedad civilizada.

Mientras existan tipos como el del artículo, quizás perviva un rayo de esperanza entre los negros nubarrones que nuestros políticos se empeñan en sembrar en el futuro de nuestros hijos.

Ahí sigue, el tío. Aún no se ha vuelto un mercenario de la tiza, de esos que entran en el aula como quien ficha donde ni le va ni le viene. Tal vez porque todavía es joven, o porque es optimista, o porque tuvo un profesor que alentó su amor por las letras y la Historia, cree que siempre hay justos que merecen salvarse aunque llueva pedrisco rojo sobre Sodoma. Por eso, cada día, pese a todo, sigue vistiéndose para ir a sus clases de Geografía e Historia en el instituto con la misma decisión con la que sus admirados héroes, los que descubrió en los libros entre versos de la Ilíada, se ponían la broncínea loriga y el tremolante casco, antes de pelear por una mujer o por una ciudad bajo las murallas de Troya. Dicho en tres palabras: todavía tiene fe.

Aún no ha llegado a despreciarlos: sabe que la mayor parte son buenos chicos, con ganas de agradar y de jugar. Tienen unas faltas de ortografía y una pobreza de expresión oral y escrita estremecedoras, y también una escalofriante falta de educación familiar. Sin embargo, merecen que se luche por ellos. Está seguro de eso, aunque algunos sean bárbaros rematados, aunque los padres hayan perdido todo respeto a los profesores, a sus hijos y a sí mismos. «Voy a tener que plantearme quitarle de su habitación la play-station y la tele», le comentaba una madre hace pocas semanas. Dispuesta, al fin, tras decirle por enésima vez que lo de su hijo estaba en un callejón sin salida, a plantearse el asunto. La buena señora. Preocupada por su niño, claro. Desasosegada, incluso. Faltaría más. La ejemplar ciudadana.

Pero, como digo, no los desprecia. Lo conmueven todavía sus expresiones cada vez que les explica algo y comprenden, y se dan con el codo unos a otros, y piden a los alborotadores que dejen al profesor acabar lo que está contando. Lo hacen estremecerse de júbilo las miradas de inteligencia que cambian entre ellos cuando algo, un hecho, un personaje, llama de veras su atención. Entonces se vuelven lo que son todavía: maravillosamente apasionados, generosos, ávidos de saber y de transmitir lo que saben a los demás.

En ocasiones, claro, se le cae el alma a los pies. El «a ver qué hacemos todo el día con él en casa», como única reacción de unos padres ante la expulsión de su hijo por vandalismo. Por suerte, a él nunca se le ha encarado un chico, ni amenazado con darle un par de hostias, ni se las han dado, el alumno o los padres, como a otros compañeros. Tampoco ha leído todavía el texto de la nueva ley de Educación, pero tiene la certeza de que los alumnos que no abran un libro seguirán siendo tratados exactamente igual que los que se esfuercen, a fin de que las ministras correspondientes, o quien se tercie, puedan afirmar imperturbables que lo del informe Pisa no tiene importancia, y que pese a los alarmistas y a los agoreros, los escolares españoles saben hacer perfectamente la O con un canuto. Mucho mejor, incluso, que los desgraciados de Portugal y Grecia, que están todavía peor. Etcétera.

Y sin embargo, cuando siente la tentación de presentarse en el ministerio o en la consejería correspondiente con una escopeta y una caja de postas –«Hola, buenas, aquí les traigo una reforma educativa del calibre doce»–, se consuela pensando en lo que sí consigue. Y entonces recuerda la expresión de sus alumnos cuando les explica cómo Howard Carter entró, emocionado, con una vela en la cámara funeraria de la tumba de Tutankhamon; o cómo unos valientes monjes robaron a los chinos el secreto de la seda; o cómo vendieron caras sus vidas los trescientos espartanos de las Térmópilas, fieles a su patria y a sus leyes; o cómo un impresor alemán y un juego de letras móviles cambiaron la historia de la Humanidad; o cómo unos baturros testarudos, con una bota de vino y una guitarra, tuvieron en jaque a las puertas de su ciudad, peleando casa por casa, al más grande e inmortal ejército que se paseó por el suelo de Europa. Y así, después de contarles todo eso, de hacer que lo relacionen con las películas que han visto, la música que escuchan y la televisión que ven, considera una victoria cada vez que los oye discutir entre ellos, desarrollar ideas, situaciones que él, con paciente habilidad, como un cazador antiguo que arme su trampa con astucia infinita, ha ido disponiendo a su paso. Entonces se siente bien, orgulloso de su trabajo y de sus alumnos, y se mira en el espejo por la noche, al lavarse los dientes, pensando que tal vez merezca la pena.

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19 junio 2006

Encefalograma plano

La lectura que me sugiere el resultado del referéndum catalán es que la sociedad española se encamina cada vez más hacia el encefalograma plano, políticamente hablando.

El divorcio existente entre la clase política y la ciudadanía se va haciendo cada vez más evidente, y parece que ya ningún partido tiene poder de convocatoria para movilizar a sus bases. Los únicos que se mueven son la media docena de extremistas de izquierda, que, con la connnivencia de las autoridades, se bastan para sabotear lo que se les antoja en esta nuestra España de las libertades. Es la vieja historia de las tiranías: una casta de iluminados aupados al poder por la apatía de la mayoría silenciosa y sostenidos en el mismo por sus cuadros más violentos.

Cuando los partidos se convierten en el fin per se y dejan de ser el medio para la consecución del bien público, cabe preguntarse: ¿en qué clase de Régimen se ha convertido nuestra aún joven democracia?. Evidentemente, el estado de derecho ha quebrado en nuestra patria y las luchas partidarias son las que mueven la realidad nacional.

A mi parecer, el PP ha fracasado estrepitosamente y el PSOE va camino de erigirse en una fuerza hegemónica que controlará todos los aspectos de nuestra existencia, como de hecho sucede ya en Andalucía. Es por eso que creo necesarias iniciativas que sirvan de revulsivo a este estado de abulia generalizada en que hemos caído y para ello pienso que se hace imprescindible un partido nuevo que no sienta vergüenza en decirse de derechas, conservador con todas las letras, españolista por definición, social en lo económico y agresivo en sus postulados (que no en sus actitudes). El día que ese partido aparezca en el panorama político, tendra mi apoyo y sé que el de muchos españoles de bien.


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08 junio 2006

Por ellos, por todos, por la dignidad nacional

07 junio 2006

La democracia según el PSE

Por la boca muere el pez y el titular de Libertad Digital habla por sí solo:

Buen exhorta a Rosa Díez y Gotzone Mora a "abandonar los escaños que ostentan en representación del PSE"

¡Caramba!. Y yo que, ingenuo de mí, pensaba que los representantes electos representaban a los electores. Por lo visto, el concepto de democracia del bueno de Buen deriva más hacia la partitocracia.

Aunque quizás no haya que ser demasiado duro con él. Al fin y al cabo, de algo tiene que comer. La criatura.

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06 junio 2006

A Pajín le va la marcha

La secretaria de Estado para la Cooperación Internacional, Leire Pajín, no ceja en su empeño de pasar al libro Guiness de los despropósitos. Y conste que no lo digo por la excelente cerveza irlandesa, aun cuando es conocida su afición por las bebidas espirituosas.

Y es que, amén de su tendencia innata al lujo y el boato, la niña prodigio del socialismo español, que accedió al cargo con sólo 28 añitos, no renuncia a ser primera página de los medios. Conocemos hoy la noticia de que la bazofia anticlerical es exportable, siempre y cuando cuente con la subvención del Tesoro Público.

Y es que, en este país no hay nada como sacar los pies del plato para que los impuestos de todos reviertan en el bolsillo de los díscolos. Después del fracaso de Madrid, la "obra" Me cago en Dios se representa en los teatros lisboetas con el patrocinio de la Embajada española y la secretaría de que es titular la niña Leire.

El autor, a la sazón cuñado de Esperanza Aguirre, expresó en su día su deseo de “meter en cintura a la Iglesia. Espero que lo haga el nuevo Gobierno”. Y es que, como dijo la propia Aguirre, "una elige a su marido, no a sus cuñados".

Doy gracias al cielo por no ser el cuñado de Leire Pajín. Y no lo digo por los chistes fáciles que me harían con su apellido, sino porque -y el propio Forges lo denunció, sin que se le considere sospechoso de machista trasnochado- el peor enemigo del hombre es la cuñada. Y si es feminista, más.

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01 junio 2006

De nuevo ha de ser la sociedad civil

Cuando el aparato del estado permanece inerme porque así lo ha decidido zETApé y la oposición se pliega a componendas en el parlamento para no interferir en el proceso de paz, de nuevo ha de ser la sociedad civil la que eleve su voz ante los excesos de la canalla separatista.

La plataforma España y Libertad sí ha reaccionado a las gravísimas palabras del senador nazionalista Maqueda y ha presentado denuncia ante la sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo.

La nota de prensa dice así:

01.06.2006

España y Libertad presentó ayer denuncia ante la sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo - recordamos que el Sr Maqueda es aforado-, por un delito previsto y penado en el Artículo 510 del Código Penal: “Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses”.

En el escrito, España y Libertad cree que "en el caso presente el denunciado ha vertido expresiones -«El que no se sienta nacionalista ni quiera a lo suyo no tiene derecho a vivir»- claramente contrarias al art. 15 de la Constitución, negando nada más y nada menos que el derecho a la vida a aquellos que no se sientan nacionalistas. Expresión que adquiere especial gravedad cuando existe precisamente un grupo terrorista en España que asesina por tales motivos."

(Ver escrito)


Ya que la fiscalía hace tiempo que dejó de ejercer, más dedicada a lamer la mano de su amo que a cumplir su función institucional, y la oposición es incapaz de aglutinar las inquietudes sociales, es una buena noticia que surjan iniciativas como España y Libertad que, en la medida de sus posibilidades, intente poner coto a los enemigos de España.

Vaya desde aquí mi agradecimiento.

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