15 marzo 2007

En caliente...

Tomo prestada esta imagen del blog de mi admirado Jesús Alvarado


porque no encuentro palabras que definan mejor lo que nadie espera de un simple (¿?) partido de fútbol. Esta imagen resume cuanto de grandioso, impredecible y apasionante tiene este espectáculo que, incomprensiblemente, inventó un inglés. ¡Quién le iba a decir al british que su invento lo haría grande el vecino del sur al que observa desde su pedestal con curiosidad de entomólogo!.

Y es que el fútbol nació donde nació, despelechó en la ribera del Odiel y se hizo GRANDE a la orilla del Guadalquivir.

Le pese a quien le pese.

Los grandes tienen sus gestas, su historia y su pedigrée, pero nosotros tenemos el orgullo, la casta y el coraje. Y venga el histórico que presuma de serlo a venderme sus hazañas, que no empañará la sobredosis de emoción que hoy he vivido. Y les cuento: minuto noventa y pico, eliminatoria cuesta arriba no, i-m-p-o-s-i-b-l-e (según un bético que llevaba todo el partido dando la vara detrás), pero hete aquí que descubrimos que el fútbol se juega con once, y que el portero que tantas veces salvó goles tiene los arrestos para subir y rematar como sólo lo hacen los mejores delanteros. ¿Magia?. ¿Ilusión?. No. SEVILLA. Fútbol Club.

GRANDE.

Y el tercer anillo disfrutando como niños. Seguro. Y yo con ellos, y con él. Gracias, padre, por hacerme sevillista. Sufrimos como nadie pero disfrutamos como ninguno.

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