19 mayo 2007

Y Triana, Triana, Triana...

Corre la especie de que Triana es territorio comanche. Que los sevilistas sólo estan en Nervión. Que el pueblo –mi pueblo- está con el equipo que mancilla el nombre de su calle emblemática. Pero Triana no pertenece a nadie. Sólo pertenece a la leyenda.

Por los mentideros de Triana, como por toda Sevilla, sólo un nombre se repite en estos días: Sevilla Fútbol Club. Dése usted una vuelta por mi barrio, suba a los palacios, baje a las cabañas, y encontrará siempre el mismo tema de conversación. En las tabernas y en los restaurantes, entre propios y extraños, sólo encuentro una palabra para definir lo que se vive: trianero y sevillista.

Durante los fastos de la celebración, en media Sevilla andaban a vueltas con los pitidos, con los cohetes, con las celebraciones de los que ganaban y con los que en su mezquindad celebraban los triunfos ajenos; pero ya comenté en su día hasta dónde llega la estupidez humana. Dicen que Einstein dijo algo parecido a que sólo estaba convencido de que dos cosas eran infinitas: el universo y la estupidez humana; y de lo primero no estaba seguro. Yo de lo segundo sí. Pero no quiero seguir por ahí.

Vamos a lo que vamos. En Triana, salvo prueba en contrario, la sabiduría inmemorial que acompaña a este pueblo supo siempre respetar al adversario, callar cuando debía y disfrutar cuando los hados les eran propicios. Y eso sucede desde que el mundo es mundo, porque el mundo es mundo desde que Triana existe.

He vivido las calles de mi barrio estos días, y puedo decir que la vida te da sorpresas. En un alarde de ir contracorriente, Triana puso en la calle sevillistas orgullosos y béticos repetuosos, caballeros y dignos. Definitivamente, Triana is diferent. Y Sevilla lo sabe y cuando en el muelle de la sal esperaban a los héroes de Glasgow, un "Hola Triana" cruzó el río desde el Paseo de Colón. Y a alguien de Triana, desde la calle Betis, se le rompió la garganta cuando contesto "Hola Sevilla".

Hola mi Sevilla.

Hola campeón.

Y mientras tanto, la leyenda urbana sigue añadiendo cuentas a su collar: dicen por aquí que un vecino, que por conocido me lo creo, hizo esperar al avión porque estaba en el bar. También hablan de que un respetable ciudadano, que tiene un quiosco de prensa aquí al ladito de mi casa, se coló en un mostrador de facturación y puso el himno del Sevilla por los altavoces del aeropuerto. ¿Leyenda?. Es posible, pero... ¿qué es Triana sino leyenda?.

Como mi Sevilla Fútbol Club: pura leyenda.

Etiquetas:

1 Comments:

Blogger Kiski said...

Quien dice que Triana no es sevillista es que simplemente no vive en Triana.

Un Saludo

2:58 a. m.  

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home