16 febrero 2007

Desmontando falacias

Jugosísima entrevista la que publica Minuto Digital a Javier Compás, vicepresidente de la asociación cultural ADEMÁN, una apuesta sevillana por la creación de "foros de cultura abiertos dónde se debaten libremente cuestiones de la política, la sociedad, la economía, la historia, que afecten a España y a los españoles".

Entresaco algunos párrafos:

"El PP juega a la defensa de España [...] sin embargo [...] ha permitido, aún estando en el gobierno, que en España se maten a más de 80.000 niños al año en el seno de su madre, ha contribuido a la liquidación de la familia, celebra las uniones entre homosexuales y no hace nada por enderezar la desastrosa política educativa de los últimos años. Lo mismo va a pasar con el estatuto andaluz, el cual le importa un bledo al PP, la jugada de Arenas ha sido tragar con el sí para impedir que el PSOE le haga una campaña como la que le hizo antaño a la UCD, los complejos del PP no le dejan decirle claramente al pueblo andaluz que el Estatuto es malo."

" [...] en Blas Infante no creen ni los que, a regañadientes, interrumpen sus plácidas vacaciones todos los años un día de Agosto para ir a la carretera de Carmona a pasar un ratito de calor. Blas Infante es una pieza de lo que yo llamo el kit nacionalista, a saber: un padre de la patria, una bandera y un himno, esto se mezcla con un día festivo al año y se obliga en los colegios a que los niños se aprendan el himno y se harten de pintar la banderita. "

" [...] si queremos buscar base histórica, como región administrativa creada arbitrariamente, pues bueno, igual que se han inventado Cantabria y tantas otras cosas. Y si no pregunten a cualquiera de mis paisanos con quién se sienten más identificados, si con un almeriense o con un extremeño de Badajoz o de Mérida. La Al-Andalus musulmana que tanto añoran algunos progres no coincidía geográficamente con la actual región andaluza, sino que se refería a todos los territorios peninsulares que estaban bajo su dominio. Administrativamente, nunca existió un territorio coincidente con la actual Andalucía, por cierto en el reino taifa de Sevilla si se incluía parte de Extremadura."

"Mi lema sería: Andaluz no piques otra vez, VOTA NO al Estatuto."

Después de este aperitivo, ¿Quien se resiste a leer la entrevista completa?.

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15 febrero 2007

Mesa redonda en Sevilla

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13 febrero 2007

Hora es ya de adentrar tierra


Bastó a la cristiandad frenar el empuje del Turco en Viena primero, bajo el emperador Carlos, y luego, con el segundo Felipe, en la más grande ocasión que vieron los siglos.

Cuenta la leyenda que don Juan de Austria, en Lepanto, se dirigió a su compañeros de combate diciendo: "Caballeros, a vencer hemos venido o a morir si Dios lo quiere. Muertos o victoriosos, si tenéis fe gozaréis de la inmortalidad". Y bajo esa arenga fue que la cristiandad recuperó frente al empuje otomano la supremacía en el mediterráneo, y fue desde entonces que las naves de España y de la Religión camparon a sus anchas haciendo cuanta presa hubo menester entre los infieles que se aventuraban en el Mare Nostrum, saliendo el turco escaldado de los encuentros que con los tercios españoles que formaban la tropa de guerra de las galeras españolas tuvo.

En aquellas fechas, la Dacia sufría la ocupación del Turco y no fué hasta 1878 que recuperó su independencia.

Ahora, la chusma vuelve a bogar hacia esas tierras inhóspitas y la valerosa infantería hispana se apresta a concluir la obra que, por mar don Juan en el 1571 y por tierra el polaco Sobieski en el 1663 iniciaron al fijar al Turco en las puertas de Viena. En ésta ocasión, adentraremos tierra y llegaremos hasta la propia Bucureşti para dejar constancia de lo que es capaz de hacer la tropa española en tierra de infieles.

Ya lo intentó gente de nuestra tierra en anterior ocasión, pero sucumbieron en el camino. Bien es cierto que no era gente de calidad, pero ya que dejaron la honra de Híspalis en entredicho, la afrenta ha de ser lavada por quien puede hacerlo, por quien pasea el nombre de nuestra ciudad por Europa toda, por quien puede y por quien debe.

La conquista de Bucarest es cosa hecha. Y cuando el rumano devuelva la visita, conocerá lo que es Sevilla en realidad, y no el remedo que entrevieron en el camino de Cádiz, donde acampan los que no supieron defender su honor ni el nuestro.

El Sevilla F.C. sí lo hara. Porque debe y porque puede.

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07 febrero 2007

Una visión realista, como todas

EL GUDARI DE ALASASUA

Tengo delante un mural callejero en plan épico, al estilo de los del IRA: un aguerrido combatiente por la libertad y la independencia, remangado y viril, puño en alto y Kalashnikov en la otra mano, con las palabras Euskal herría dugu irabazteko –tenemos que ganar Euskalerría– pintadas al lado. Y qué bonito y alentador sería todo eso, me digo al echarle un vistazo, como ejemplo para jóvenes y demás, si la patria a la que se refiere el mural hubiera sido invadida por los ingleses en el siglo XII, y luego hubiese sufrido guerras de exterminio y represiones cruentas, con miles de deportados a las colonias –véanse las guías telefónicas de Estados Unidos y Australia–, y en 1916 hubiera vivido una insurrección general con combates callejeros y muchos fusilados, y luego independencia con amputación territorial, domingos sangrientos con soldados asesinando a manifestantes, y junto a las ratas pistoleras de coche bomba o tiro en la nuca y salir corriendo, que las hubo y no pocas, hubiese habido también, que nunca faltaron, cojones suficientes para asaltar a tiro limpio cuarteles y comisarías, jugándosela de verdad, mientras en las calles los niños se enfrentaban con piedras al Ejército británico. Etcétera.

Pero resulta que no. Que de Irlanda, nada. Que el mural al que me refiero está en una calle de Alsasua, Navarra, y que la patria a la que se refiere, integrada con el resto de los pueblos de España, partícipe y protagonista de su destino común desde los siglos XIII y XIV, goza hoy de un nivel de autonomía y autogobierno desconocido en ningún lugar de Europa, incluida la parte de Irlanda que aún es británica. O sea, que no es lo mismo; por mucho que se busquen paralelismos con lo que ni es ni nunca fue, y por mucho que ciertos cantamañanas que no tienen ni pajolera idea de las historias irlandesa y vasca sigan el juego idiota de la patria oprimida. Aquí, ahora, los oprimidos son otros. Por ejemplo, los dos pobres ecuatorianos de la T-4, oprimidos por toneladas de escombros.

Y ahora, la pregunta del millón de mortadelos: si faltan cojones y fundamento histórico, si los heroicos gudaris del mural de Alsasua no son, aquí y ahora –basta ver sus fotos y leer su correspondencia cuando los trincan–, sino doscientos tiñalpas incultos y descerebrados, sin otra ideología que la violencia irracional al servicio de quimeras difusas e imposibles, ¿cómo es posible que esos fulanos, sin otra inquietud intelectual que averiguar cuáles son los polos positivo y negativo de las pilas que harán estallar la bomba o el lado de la pistola por donde sale la bala, hayan conseguido que toda España esté pendiente de ellos, que la política nacional sea tan crispada y sucia que hasta los emigrantes terminen dividiéndose, y que, como en los viejos tiempos, periodistas de Telemadrid sean atacados por ultrafachas y lectores con El País bajo el brazo se vean perseguidos al grito de rojos e hijos de la gran puta?

En mi opinión –que comparto conmigo mismo–, tanto disparate prueba que ETA no es el problema. Que en realidad es sólo un pretexto para que nuestra ruindad cainita, nuestra miserable naturaleza, se manifieste de nuevo. Ni siquiera la perversa imbecilidad de los partidos políticos, incluida la permanente mala fe de los nacionalistas, justifica la situación. ETA y sus consecuencias son sólo un indicio más de nuestra incapacidad para obrar con rectitud. Síntomas de la sucia España de toda la vida, enferma de sí misma; la del rencor y la envidia cobarde; la del por qué él y yo no; la que desprecia cuanto ignora y odia cuanto envidia; la que retorna pidiendo cerillas y haces de leña, exigiendo cunetas y paredones donde ajustar cuentas; la que sólo se calma cuando le meten dinero en el bolsillo o ve pasar el cadáver del vecino de quien codicia la casa, el coche, la mujer, la hacienda. Al observar el comedero de cerdos en que, con la complicidad ciudadana, nuestra infame clase política ha convertido treinta años de democracia bien establecida, se comprenden muchos momentos terribles de nuestra historia. ETA es sólo una variante analfabeta, una degeneración psicópata más.

Sin ETA, con Franco o sin él, con Felipe V o el archiduque Carlos, sin los Reyes Católicos o con la madre que los parió, seguiríamos siendo gentuza que si no extermina al adversario es porque no puede; porque ahora está mal visto y queda feo en el telediario. Pero si retrocediéramos en el tiempo y nos dieran un Máuser, un despacho de Gobernación, una toga de juez en juicio sumarísimo, llenaríamos de nuevo los cementerios.

El problema no es ETA. Ni siquiera nuestros miserables políticos lo son. El problema somos nosotros: la vieja, triste y ruin España
Arturo Pérez-Reverte.
El Semanal, 4 de febrero de 2007.

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