19 mayo 2007

ACTO DE HOMENAJE Y DESAGRAVIO A RAFAEL PADURA EN SEVILLA

Hacemos un llamamiento a todos los movimientos cívicos, medios de comunicación y a todos los ciudadanos de bien en general para que se sumen y apoyen este acto que solo pretende recuperar la justicia y dignidad para una víctima del terrorismo y su familia.

El miécoles 23 a las 8 de la tarde todos los sevillanos tienen una cita en la plaza La Campana, esquina a calle Sierpes, para homenajear al empresario hispalense Rafael Padura, asesinado por el GRAPO.

El motivo del acto es la protesta ciudadana ante el indulto que el gobierno ha concedido a su asesino, Sebastián Rodríguez Veloso 'Chano', tras cumplir únicamente 5 de los 84 años de prisión a los que estaba condenado.

El acto está promovido por Plataforma España y Libertad y Foro Sevilla Nuesta, cuenta con el apoyo de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y la adhesión de más de 60 organizaciones de toda España.

En el acto intrevendrá un miembro de Foro Sevilla Nuestra que presentará el acto y dará lectura al listado de todas las organizaciones adheridas al homenaje; José Alcaraz, Presidente de la AVT; Rafael Padura de Castro, Hijo de Rafael Padura y Yolanda Morín coordinadora de España y libertad.

Hacemos un llamamiento a todos los movimientos cívicos, medios de comunicación y a todos los ciudadanos de bien en general para que se sumen y apoyen este acto que solo pretende recuperar la justicia y dignidad para una víctima del terrorismo y su familia.

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Y Triana, Triana, Triana...

Corre la especie de que Triana es territorio comanche. Que los sevilistas sólo estan en Nervión. Que el pueblo –mi pueblo- está con el equipo que mancilla el nombre de su calle emblemática. Pero Triana no pertenece a nadie. Sólo pertenece a la leyenda.

Por los mentideros de Triana, como por toda Sevilla, sólo un nombre se repite en estos días: Sevilla Fútbol Club. Dése usted una vuelta por mi barrio, suba a los palacios, baje a las cabañas, y encontrará siempre el mismo tema de conversación. En las tabernas y en los restaurantes, entre propios y extraños, sólo encuentro una palabra para definir lo que se vive: trianero y sevillista.

Durante los fastos de la celebración, en media Sevilla andaban a vueltas con los pitidos, con los cohetes, con las celebraciones de los que ganaban y con los que en su mezquindad celebraban los triunfos ajenos; pero ya comenté en su día hasta dónde llega la estupidez humana. Dicen que Einstein dijo algo parecido a que sólo estaba convencido de que dos cosas eran infinitas: el universo y la estupidez humana; y de lo primero no estaba seguro. Yo de lo segundo sí. Pero no quiero seguir por ahí.

Vamos a lo que vamos. En Triana, salvo prueba en contrario, la sabiduría inmemorial que acompaña a este pueblo supo siempre respetar al adversario, callar cuando debía y disfrutar cuando los hados les eran propicios. Y eso sucede desde que el mundo es mundo, porque el mundo es mundo desde que Triana existe.

He vivido las calles de mi barrio estos días, y puedo decir que la vida te da sorpresas. En un alarde de ir contracorriente, Triana puso en la calle sevillistas orgullosos y béticos repetuosos, caballeros y dignos. Definitivamente, Triana is diferent. Y Sevilla lo sabe y cuando en el muelle de la sal esperaban a los héroes de Glasgow, un "Hola Triana" cruzó el río desde el Paseo de Colón. Y a alguien de Triana, desde la calle Betis, se le rompió la garganta cuando contesto "Hola Sevilla".

Hola mi Sevilla.

Hola campeón.

Y mientras tanto, la leyenda urbana sigue añadiendo cuentas a su collar: dicen por aquí que un vecino, que por conocido me lo creo, hizo esperar al avión porque estaba en el bar. También hablan de que un respetable ciudadano, que tiene un quiosco de prensa aquí al ladito de mi casa, se coló en un mostrador de facturación y puso el himno del Sevilla por los altavoces del aeropuerto. ¿Leyenda?. Es posible, pero... ¿qué es Triana sino leyenda?.

Como mi Sevilla Fútbol Club: pura leyenda.

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14 mayo 2007

En tierra extraña

Quiso Dios, con su Poder, fundir cuatro rayitos de sol y hacer con ellos una mujer... mi querida Antonia.

Si a doña Concha le pilló la nochebuena en nueva yó, a mi Antonia le ha pillao todas las buenas noches en Virginia. Demasiado lejos. Es por eso que no alcanzo a imaginar cómo se puede vivir tanta emoción sevillista en tierra extraña. Porque mi Antonia es sevillista, por cuna, por convicción, porque ha criado un americano sevillista y porque sí. Tengo que confesar, como dice Alvarado en la cuña de SFC radio, que algunas veces reímos con el arte de los que están lejos y que otras, ¿por qué no? también lloramos.

Me siento inmensamente afortunado de vivir esta vorágine de sevillismo en la tierra de María Santísima, mirando al Guadalquivir y a la sombra de Santa Ana.

Cuando Glasgow está en el viejo mundo, Madrid se te antoja inalcanzable, y tu Sevilla está jugándose el pellejo mientras tú estás deglutiendo de mala manera lo que por allí llaman el lunch (aquí, a las nueve de la noche estamos ya con la cruz, del campo, claro), si de pronto se escucha un gramófono sonar con el himno de Javier Labandón, entiendo que todos callen, que nadie ría, que todos lloren.

Y así, oyendo esa música allá en tierra extraña serán nuestros suspiros –los vuestros allí, los nuestros contigo- suspiros de España.
Os quiero.
Aquí.

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10 mayo 2007

Parece que fue ayer...

El año que nací yo qué planeta reinaría. Ese año el Sevilla F.C. jugó la última final de Copa, y he visto pasar por ese trance a muchos equipos, grandes, pequeños y hasta el "otro" la jugaba y la ganaba. Y yo oliendo el pescao freirse y sin catarlo. En mi vida. En toda mi vida.

Cuarenta años y pico esperando ver una final y oyendo hablar de la última, que por aquellas calendas estaba yo en el útero materno. Y a base de moverse entre dos aguas, uno se acostumbra y aprende a vivir el día a día y a sufrir cuando toque la de arena (las más de las veces) y a disfrutar la de cal (cuando llegaba).

Bueno pues ahora resulta que no , que con el siglo mi Sevilla va y renace y se hace nuevo, y sin casi darme cuenta me topo de bruces con cuatro finales en un año. Y me viene esa especie de vértigo porque todo va demasiado deprisa, que cuando una pasión se hace grande y se alcanza después de haber sufrido por ella, y te cambia la vida, estás temeroso de perderla.

Algo parecido es lo que sentí no hace mucho cuando la ví pasear por el real con su vestío de mujer meneando volantes y se me vino a la memoria cuando empezó a gatear, las filigranas que tenía que hacer mi primo el ratón para llevarse el diente de debajo de la almohada o el día que me enteré que ya tenía otra mujer en casa. Y me invadió un sentimiento entre melancolía por lo pasado, temor del presente y esperanza en el futuro. Y la ví alejarse y se me hinchó el pecho de orgullo de padre mientras pensaba: "¡qué grande está y qué bonita va...!".

Y veo a mi Sevilla y me pasa igual, que se me hincha el pecho de orgullo sevillista y me digo:

-"¡Qué grande está!. Y qué bonita va...".

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08 mayo 2007

SITUACION ACTUAL DE LA IGLESIA, ALGUNAS ORIENTACIONES PRÁCTICAS.

Mons. Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

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8. Intervención de los católicos en los partidos no confesionales.


El otro tema importante anunciado es la participación de los católicos en los partidos políticos no confesionales. Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como p.e. Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen muchas probabilidades de influir de manera efectiva en la vida política, aunque sí podrían llegar a entrar en alianzas importantes si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obligatorios pero sí son dignos de consideración y de apoyo. Los grandes partidos, los que rigen la vida social y política son todos ellos aconfesionales, algunos radicalmente laicos y claramente laicistas. En esta situación la doctrina de la Iglesia la podemos resumir así.

- La Iglesia no exige, ni recomienda, la constitución de partidos confesionales (partidos sólo de católicos, sólo para católicos, con política pretendidamente católica, incluso en las cuestiones contingentes y opinables).

- Es legítimo a los católicos participar en partidos no confesionales, colaborando con no católicos, siempre que se reconozca la validez de la ley moral natural como norma moral para el tratamiento de todos los temas políticos.

- Los partidos laicos, para que los católicos puedan participar en ellos, deben también reconocer y respetar la libertad de conciencia de los católicos para manifestar sus puntos de vista confesionales como fundados en la recta razón, y se admita la objeción de conciencia en todos aquellos temas que les parezcan contrarios a la moral natural o a la moral católica, tanto en las decisiones partidistas, como en las votaciones de los diputados y las decisiones de gobierno.

- Los católicos no deben intervenir en aquellos partidos que expresamente nieguen la existencia de una ley moral objetiva que se debe respetar en la vida política o se manifiesten contrarios a la libertad religiosa de los ciudadanos en general, de los católicos, o de la Iglesia católica sin el reconocimiento de la objeción de conciencia y de la libertad religiosa de sus propios militantes y representantes.



En una sociedad tan abierta y compleja como la nuestra, con tantas diferencias, es necesario que los católicos no queramos someter a la Iglesia entera a nuestras propias ideas o preferencias políticas, que admitamos con cierta tranquilidad la dispersión política o las legítimas diferencias políticas de los católicos, que aprendamos a mantener la unidad eclesial por encima de las diferencias políticas legítimas que se pueden dar y de hecho se dan entre los católicos, que concedamos primacía a nuestra identidad y plena comunión católica antes y por encima de las exigencias y posiciones de los diferentes partidos. Hay quien para sentirse cómo participando a la vez en un determinado partido y en la vida de la Iglesia, pide a ésta que acepte los postulados de su partido. El buen cristiano pone siempre la comunión eclesial por encima de las exigencias de un partido político cualquiera.



Por eso mismo los pastores, obispos y sacerdotes, tenemos que abstenernos de opinar y actuar en todo aquello que sea políticamente discutible y no tenga claras y graves implicaciones morales obligatorias para todos. También hemos de saber aceptar con normalidad las restricciones políticas que puede llevar consigo la comunión católica, es decir la no posibilidad de apoyar a un partido que propugna elementos claramente inmorales, como pueden ser la legitimación de la violencia, la extensión de la permisividad moral, la legitimación del aborto, de la eutanasia, o la disolución del matrimonio y de la familia.

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02 mayo 2007

Carta abierta a la afición Navarra.


Hoy puede ser una oportunidad para recordar. Y para olvidar.

Desde que castellanos y navarros, codo con codo, en la magnífica jornada de Las Navas de Tolosa, abrieron el paso hacia Castilla la Novísima, la Providencia nos predestinó a hacer camino juntos. Fernando el Católico aunó por fin el Reino de Navarra al de Aragón, y por ende a España, y desde entonces ha llovido mucho. Demasiado, algunas veces.

Hoy que algunos iluminados pretenden que los señoríos castellanos de Vizcaya y Guipúzcoa se anexionen el Reino de Navarra a su pretendida patria vasca, quizá fuera bueno recordar que Navarra fue cuna de la Hispanidad y su hija predilecta. Siempre que la Tradición estuvo en solfa, Navarra respondió como un solo hombre, y ante el delirio sucesorio del Deseado e indeseable Fernando se levantó en armas. Y con ella Malavilla, Gómez Damas o José Caparrós (¿de qué me suena a mí ese apellido?) en Andalucía.

Y, ¿qué decir de los Tercios de Navarra, Montejurra, Lácar, Abárzuza, Sangüesa, Tudela, San Francisco Javier y del sevillanísimo Tercio Virgen de los Reyes?.

Después de correr la Historia juntos, han bastado poco más de treinta años para que algunos lleguen a pensar que Andalucía es el enemigo y Sevilla la Isbilya que hay que reconquistar. En su delirio, vienen pretendiendo restregarle por las narices a un pueblo con milenios a las espaldas sus ikurriñas con olor a poliéster recién tejido.

Acordaos de lo que nos unió y nos une y hagamos de la jornada de hoy una fiesta española. Olvidaos de los cantos de sirena y demostremos que, como dijo el bueno de Don Marcelino, “el regionalismo egoísta es odioso y estéril, pero el regionalismo benévolo y fraternal puede ser un gran elemento de progreso y quizá la única salvación de España”.

Y que gane el mejor.

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