Hasta siempre, Antonio
“Si las piernas no pueden, el corazón sí”. Antonio acababa de levantar su segunda Copa de la Uefa y respondió así cuando le preguntaron si quedaba combustible para encarar la vorágine de partidos que esperaban al Sevilla F.C. en el trepidante final de Liga de la pasada temporada. Y es que así era él. Todo corazón. Cuando las fuerzas fallaban, algo en su interior se removía y se negaba y asombraba a propios y extraños con la enésima subida por su banda.
Ayer el músculo falló, pero su corazón, el de verdad, el que rebosaba y rebosa sevillismo sigue vivo. Sigue vivo en sus seres queridos, y sobre todo en ese Aitor que está por nacer y al que un día, seguro, veremos correr por la banda y nos diremos “fíjate, corre igual que el padre...¿te acuerdas?”. Por supuesto que nos acordaremos, porque ese corazón, ese inmenso corazón que de tan grande quiso escapar de su cuerpo, también vive y vivirá para siempre en todos los sevillistas.
Pero eso será mañana. Hoy el dolor nos atenaza y nos impide seguir el partido. ¿Dónde está el agua milagrosa que alivia los calambres del alma?. ¿Qué mágico ungüento nos devolverá al campo con fuerzas para continuar?. La respuesta nos la dio él con su ejemplo: si fallan las fuerzas, corazón.
Hasta siempre, Antonio. Sevillista hasta la muerte.
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