25 enero 2008

Con nocturnidad


Si la foto de un furgón de servicios funerarios saliendo de la tristemente célebre clínica Isadora no les da una idea de lo que realmente se hace dentro, quizás necesiten ver salir ataúdes blancos...

22 enero 2008

Discriminación positiva



Leído en El Mundo:

3 de enero.- No se habla en ningún medio de comunicación sobre una situación que se viene soportando en las obras en construcción y que tiene todas las características de un impuesto mafioso.

Se ha establecido, ateniéndome a los hechos, la división de la ciudad de Madrid y su área metropolitana en barrios dependientes de clanes gitanos. Es decir, son territorios que han sido adjudicados dentro de la organización de esos clanes, mafias o camorras a determinados individuos, que actúan y se presentan como 'Vigilante de barrio', incluso con tarjeta de visita y número de teléfono móvil, en las obras en construcción y ofrecen sus servicios, no de vigilancia, y sí de que "no te pasará nada en la obra".

En función de cómo es la obra, su emplazamiento y su categoría, aplican su tarifa mensual. Suelen exigir que les dejes la llave de esta y de la caseta de obra. Vamos, que se les facilite la entrada como si fueran a estar en ella vigilando durante las horas que permanece parada.

La realidad es que sólo aparecen a cobrar a fin de mes y, desde luego, no falta nada en la obra. Pero si el contratista no pasa por el aro, pues la obra sufrirá una serie de desperfectos y daños, que serán más costosos que el peaje solicitado.

Esto se ha extendido a todas las latitudes de Madrid. Incluso ya se ven en algunas obras un cartel que dice 'Vigilante gitano'. Antes de este perfeccionamiento, se producían robos en las obras, principalmente de maquinaria eléctrica de mano o el cobre y plomo del material acopiado, siempre fácil de vender a peristas.

Estos robos impulsaron a que los fabricantes de maquinaria establecieran un control numérico sobre estas herramientas, de manera que, denunciando su robo, estas máquinas no se podían reparar, pues el taller oficial las detectaba y avisaba al propietario.

Esto, unido a que la maquinaria ya no duerme en las obras, pues los operarios, casi todos con vehículo, las transportan diariamente, y a que el cobre va desapareciendo, sustituido por otros materiales más eficientes, ha dado lugar al desarrollo de esta nueva modalidad de impuesto mafioso.

La realidad es que esta presión mafiosa se sufre con total indefensión, pues, si no pagas, te causarán destrozos, y por lo tanto, no puedes denunciar el robo de nada, y los destrozos, por muy importantes y costosos que sean, al parecer tienen otro tratamiento jurídico y su pena debe de ser muy benigna.

En definitiva, no es fácil garantizar la seguridad nocturna ni diurna en una obra, cuando esta cesa en su actividad. Las firmas de Seguridad que instalan sistemas, cámaras, conexión con centrales, etc., te dicen con toda honradez que "de todas formas entrará el gitano."

El gitano hace un trabajo limpio y ya no padece ni el esfuerzo ni el riesgo de llevarse de la obra lo fungible. Simplemente, te destroza, 'sin despeinarse', lo que más daño hace.

Esta lacra la soportan principalmente los pequeños y medianos contratistas, los que, por la dimensión de sus obras, no soportan el coste del establecimiento de una guardería, como ordena la Ley, y no cuentan con otra protección o seguridad. La solución por el momento: nada más que pagar el peaje.

Será cosa de la discriminación positiva, digo yo.

08 enero 2008

Hemoneumotorak

El Mundo publica hoy el facsímil del informe médico que certifica, Doña Miren Koro dixit, las lesiones que la brutalidad policial ocasionó en el presunto terrorista presuntamente torturado.

Espero que a la mayor brevedad El Mundo publique el informe de la autopsia de los Guardias Civiles muertos recientemente, con todo lujo de detalles sobre la causa de la muerte, y con detalles técnicos (como el famoso hemoneumotorax, que por "Hospital Central" los profanos sabemos que tiene que ser una cosa horrorosa) . Que publiquen el informe de la autopsia, digo, y nos cuenten sin tapujos que la pérdida de masa encefálica es mucho más chungo.

O en su defecto que airee a los cuatro vientos el estado de los cadáveres de la T-4, que eso sí que tiene que dar para una película Gore.

Yo puedo comprender que un "abdomen defendido a la palpación generalizada" tiene que ser espantoso, pero algo me dice que los cardenales se curan y una costilla jodida tiene solución. Y que lo que se trata con un pelotazo de Nolotil en vena tiene remedio.

En cualquier caso, le deseo a Igor Portu Juanena que su hemoneumotorak no dificulte un tránsito breve e indoloro hacia una mejor vida.